Fiambre y vino, el poder del vino

Muchos guatemaltecos y extranjeros que disfrutan de nuestras costumbres, esperamos noviembre con ansias, pues el viento, los barriletes gigantes, el frío, el dulce de ayote y el fiambre, marcan este especial mes.

En casa, siempre mi mamá y ahora mi hermana, han sido las promotoras de realizar el  tan apetecible fiambre.   La espera de un año, bien vale la pena para degustar este especial manjar.

Ya sea  blanco o rojo, lleva varias verduras de la temporada, carnes blancas y rojas, embutidos diversos, quesos, insumos en conserva y el respectivo caldillo, cuya receta varía de familia en familia.

Muchos amigos me han preguntado sobre ¿cómo hacer maridaje de vinos y el fiambre?   Para esto, debemos tener en cuenta el sabor predominante en esta comida, el cual se da a través del caldillo, en el cual predominan las notas ácidas del vinagre y de las alcaparras.

Así que, yo siempre doy más de una opción, siendo una a través del maridaje por contraste, para lo cual recomiendo vinos dulces como los late harvest o tardíos.  Aquí podríamos estar hablando del vino argentino Viento Sur Tardío.   Con esto, estamos equilibrando las notas ácidas del fiambre contra lo dulce de este vino, por lo que en paladar, se tendrá una grata sensación.

Además, con un maridaje por combinación, promuevo el consumo de las cepas Carmenére, como el Vino Casa Silva Reserva, para fiambres con poca variedad de embutidos y; el Shiraz, como en Escorihuela Gascón, para fiambres más complejos.    Ambos tipos de uva son especiados, por lo que resultan  bastante fácil de tomar con nuestro anual manjar!

¡Salud!

Por: Martín García