Antojitos y comidas de feria en Guatemala

Torreja de feria

Torreja de feria

Mencionar la feria trae a la memoria esos recuerdos cuando de chicos se  disfrutaba de los juegos, pero por sobre todo de esos olores y sabores característicos de los platillos. Para los adultos ir a la feria, no es más que ir a comer esas comidas guatemaltecas, que quizás ya han dejado de prepararse  en casa y que estarán reunidas en un solo lugar. Por tanto se asiste para dar rienda suelta a satisfacer el paladar con cuanta opción se ve paso a paso.

De manera, que es sorprendente ver puesto tras puesto y así las tantas  ventas de comidas.  Desde tostadas con frijol, salsa o guacamol o las  garnachas que son tortillas ligeramente tostadas con carne picada, salsa de tomate, perejil picado y queso seco. Otras, muy gustadas son las enchiladas con base a encurtido de vegetales que muestra su color rojo por la remolacha, presentado sobre una tortilla tostada, una hoja de lechuga, carne, salsa y queso seco.

Para algunos, el simple gusto por los tamalitos los atrae porque resultan tradicionales en la dieta, como lo son los  de maíz dulce, cambrayes, de chipilín o chuchitos. La variedad de panes también es inmensa: de pierna, con chile relleno, de frijoles, entre otros o para los que prefieren las tortillas con carne o longaniza o chorizo y salsa.

Asimismo, es posible encontrar comedores con propuestas para el almuerzo o  algunas más elaboradas como el tan gustado caldo de gallina o unos recados como el pepián, jocón u otros platillos como el frijol blanco con espinazo o las hilachas. Las tortillas son acompañantes infaltables y el chile  como muestra que el guatemalteco espera terminar de dar ese gusto picante a su comida.

Sin dejar de lado los postres, con tan sabrosos buñuelos, torrejas, rellenitos de plátano entre muchos más y  finalmente para quienes simplemente caminan o divagan, no podrán dejar de lado las posibilidades de adquirir un antojito como unas plataninas, churros o manzanas acarameladadas,   algodones, dulces variados o  panitos o rosquitas de feria.

Sin más, ir a la feria resulta una tradición arraigada para disfrutar en familia y consentirse con regalo culinario.

Por: Euda Morales