Skip to content

Una crisis de salud múltiple: La desnutrición, la obesidad, y el COVID-19 en Guatemala

Por Sasha de Beausset de Aparicio, B.A., M.Sc. Antropóloga Alimentaria y Nutricional, investigadora, escritora, y catedrática de la Escuela de Nutrición de la UFM.

No hay cuestión que la mayoría de guatemaltecos saben que en Guatemala, tenemos una crisis de malnutrición. 

La crisis más conocida por la población y la que ha puesto al país en el mapa del estado de salud infantil a nivel mundial es la desnutrición crónica infantil – más específicamente un retardo en la talla para la edad.

Ahora, con el impacto económico, social, y de salud del COVID-19 en Guatemala, las crisis del estado nutricional se han agravado, especialmente en las poblaciones más vulnerables. 

En este artículo, no pretendo hacer una revisión científica de la evidencia que conecta las crisis de salud que actualmente estamos experimentando en Guatemala.

Como antropóloga alimentaria y nutricional con un interés profundo en el bienestar de la salud pública de los guatemaltecos, con este artículo sencillo deseo lograr dos objetivos.

Primero, expondré algunos datos de la realidad compleja del estado nutricional de la población Guatemalteca – una realidad devastadora, multicomponente, y multicausal que se ha complicado aún más con la pandemia. 

Segundo, deseo que, al ver estos datos, empecemos a pensar en cómo vamos a seguir batallando contra la crisis de la doble carga de nutrición durante la crisis, y al llegar acomodarnos a “una nueva realidad” al momento de haber declarado controlada la pandemia. 

Con el “¿Cómo vamos a…?” me refiero a una Guatemala colectiva. Todos tenemos un papel en combatir las malnutriciones, sea como generadores de trabajo, educadores, salubristas, emprendedores, servidores públicos, o miembros de la sociedad civil, y para tener una democracia sana, todos debemos asumir nuestro rol como algo que tiene el potencial de tener un impacto positivo en el país. 

Estar consciente de la realidad es el primer paso para poder ser parte de la solución.

La doble carga de malnutrición en Guatemala pre-COVID-19

En Guatemala, más del 46% de los niños menores de 5 años viven con desnutrición crónica. Aparte, alrededor del 1% de los niños menores de 5 años viven con desnutrición aguda (la cual cambia drásticamente dependiendo de la región y la época del año), y alrededor de 5% viven con sobrepeso. 

Abajo se ve cómo se comparan estos datos con los de otros países. 

AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE (24 PAÍSES): PREVALENCIAS DE DESNUTRICIÓN Y SOBREPESO EN NIÑOS Y NIÑAS MENORES DE CINCO AÑOS DE EDAD, SEGÚN PATRÓN OMS, 2007-2016

Fuente: CEPALSTAT, Global Health Observatory Data Repository e informes oficiales de los países.

Cambios recientes demográficos, epidemiológicos, y nutricionales, han contribuido a un cambio en las cifras de malnutrición, en donde la desnutrición aguda o crónica coexiste con el sobrepeso u obesidad. Esto puede ser a nivel individual, a nivel de hogar, o a nivel de comunidad. A esto se le llama la doble carga nutricional. Las causas son complejas y los costos sociales y económicos son devastadores.

En Guatemala la doble carga de malnutrición está bien establecida. Según el estudio de Popkin, Corvalán, y Grummer-Strawn publicada en la serie de The Lancet dedicada a la doble carga de malnutrición, más de un cuarto de hogares del país se encuentran con una doble carga de malnutrición. 

Y ahora, los hogares Guatemaltecos enfrentan aún otra crisis de salud – la que trae la pandemia. 

El impacto del COVID-19 en las cifras estado nutricional

Está bien entendido que la pandemia del COVID-19 es una crisis de salud que, por la naturaleza de la virulencia del coronavirus, ha dado vuelta completa a la forma en que vivimos nuestro día a día. 

Según Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la pandemia ha afectado profundamente la oferta de bienes tanto como la demanda de bienes. 

A nivel microeconómico, el cambio en comportamientos en actividades impacta cómo las personas gastan su dinero, lo cual impacta el flujo de dinero a empresas y generadores de trabajo. En industrias hacia donde ha habido menos flujo de dinero, esto resulta en la pérdida de medios de vida de familias y comunidades enteras. Esto lleva a las personas tener inseguridad financiera, y por ende inseguridad alimentaria. 

¿Cuál ha sido el resultado de la inseguridad alimentaria? Alzas devastadoras en las cifras de desnutrición aguda (desnutrición aguda proteico-calórica).

La ONG Acción Contra el Hambre y ReliefWeb de la ONU reportan lo siguiente:

  • 1,2 millones de personas necesitan ayuda alimentaria de urgencia. Son 570.000 más que a principios de año, como consecuencia de la pérdida de medios de vida relacionada con la pandemia. 
  • A finales del mes de mayo se reportaron más de 15 000 casos de desnutrición aguda infantil, cifra que supera el total de casos registrados durante 2019
  • Hay un incremento de 112,1 por ciento de casos de desnutrición aguda reportados con respecto al mismo período del año anterior

La zona de más preocupación en Guatemala es el corredor seco, en donde los niños menores de 5 años son más vulnerables, y en donde los servicios de atención no están funcionando con regularidad desde que inició la pandemia. 

Como explican las nutricionistas Elisa Sinibaldi y Ana María Zelaya, en su artículo El impacto del COVID-19 sobre el estado nutricional, la desnutrición impacta negativamente la respuesta del sistema inmune, haciendo que los individuos con desnutrición sean más vulnerables a efectos devastadores de enfermedades infecciosas, como el COVID-19. 

Aparte, está bien documentado que el sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de mortalidad por COVID-19. Esto significa que en hogares impactados por la doble carga nutricional, tienen aún más desventaja ya que también son más vulnerables a los efectos negativos del COVID-19 por desnutrición tanto como de la obesidad. 

¿Qué podemos hacer?

Sin duda, estamos viviendo una crisis de salud pública humanitaria. El sector público ha implementado estrategias para tratar de controlar la crisis, mitigar sus efectos, y reactivar la economía, a los cuales el sector privado se ha sumado, y el sector de ONGs ha implementado una serie de acciones y estrategias de apoyo humanitario

Siempre ha sido cierto que todos tenemos un papel en ayudar a cerrar las brechas sociales. Mientras que la ayuda humanitaria altruista es importante para la sobrevivencia de las familias más vulnerables, debemos preguntarnos, ¿cómo podemos ayudar a que nuestro país logre salir adelante de esta crisis? Dentro de una crisis viril agresiva que viene a sumarse a otras crisis ya existentes, hay mucha tela que cortar. 

Se debe generar información, crear ideas que mejoran el acceso a servicios, se necesita empleo, se necesita de educación que crea profesionales sensibles a la interconectividad de nuestras acciones, se necesitan servicios de salud que reducen la vulnerabilidad de los individuos… y sigue la lista.

Todos tenemos un papel importante para poder superar todas las crisis que estamos enfrentando y  para construir una Guatemala post-pandemia más resiliente. 


Imágen: https://www.pikist.com/free-photo-vmvbs