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La alimentación sostenible y su papel en la nutrición humana

Lic. Elisa M. Sinibaldi es nutricionista clínica, catedrática UFM y fundadora de Plena.Live, un movimiento que se enfoca en la salud y bienestar, empoderando con conocimiento para que las personas puedan tomar el control de su calidad de vida. 

La calidad y cantidad de alimentos consumidos, son factores contribuyentes al incremento en la prevalencia de la malnutrición en sus dos polos: desnutrición y obesidad. En el 2018 se documentó que 1.3 billones de personas estaban expuestas a inseguridad alimentaria, lo que significa que no tienen acceso regular a alimentos en cuanto a cantidad y composición nutricional. 

¿Es posible tener una nutrición balanceada un impacto mínimo en el medio ambiente?

Sin embargo, la malnutrición no es el único problema al que nos enfrentamos en la actualidad; la degradación ambiental y la escasez de recursos naturales también ha aumentado a un ritmo acelerado pero ¿Cómo se relacionan estos problemas? (1). 

En este artículo, se hará un resumen del impacto de la obesidad y la desnutrición en el mundo e introducirá la adopción alimentación sostenible como una solución viable, que combina la salud y las preocupaciones ambientales. 

Dos problemas nutricionales en una sola población

Obesidad 

La obesidad ha incrementado cada vez más en todas las regiones. En el 2012 se estableció que 11.8% de la población mundial, tenía obesidad y se estima que si continúa esta tendencia, la obesidad aumentará 40% para el 2025 (2).  

Las dietas Occidentales se caracterizan por su alto consumo de proteína de fuente animal, carnes procesadas, grasas saturadas, azúcares y granos refinados (3). Este patrón de alimentación, se compone significativamente de alimentos procesados y bebidas azucaradas, lo cual difiere de las recomendaciones de una alimentación saludable que nos brinda la Organización Mundial de la Salud. Asimismo, la producción de alimentos contribuye al 30% de la emisión de gas de efecto invernadero, ocupa 40% de las tierras disponibles y utiliza 70% del agua fresca disponible (4). 

Las decisiones alimentarias de la población tienen un fuerte impacto ambiental debido a que el tipo y cantidad de alimentos que se consumen afectan directamente en la forma en que se producen. A medida que más personas adopten el patrón de alimentación Occidental, se espera mayor deterioro ambiental y mayores efectos adversos en la salud, como obesidad y enfermedades crónicas no transmisibles (5). 

Desnutrición 

Los reportes más recientes muestran que previo a la pandemia de COVID-19, casi 690 millones de personas, lo cual representa 8.9% de la población mundial, tenían desnutrición. Desde el 2014, las cifras de desnutrición han incrementado lentamente y se estima que si esta tendencia se mantiene, en el 2030 tendremos más de 840 millones de personas desnutridas en el mundo. Adicionalmente, el impacto de la pandemia puede sumar de 83 a 132 millones de personas desnutridas a estas cifras (2). 

El planeta tiene la capacidad de alimentar a las siete billones de personas que lo habitan. Sin embargo, la población mundial se expande cada vez más y se estima que en el 2050 se alcanzarán los nueve billones de habitantes. Este incremento poblacional significa que el suministro de alimentos saludables, suficientes y seguros será un gran reto para la industria alimentaria (2,6).

La alimentación saludable, es una herramienta potente para optimizar la salud humana. Sin embargo, de no hacer algo al respecto, el mundo corre el riesgo de no cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) por lo que nuestros hijos heredarán un planeta degradado y la población del futuro sufrirá malnutrición y enfermedades crónicas (7)

¿Cómo puede aumentar la obesidad y la desnutrición al mismo tiempo? 

La coexistencia de la desnutrición y la obesidad, se conoce como la doble carga de la malnutrición. La ingesta inadecuada de alimentos en una edad temprana, no solo resulta en desnutrición, sino también predispone a obesidad en la vida adulta debido a una mayor distribución de grasa corporal. Por lo tanto, promover una alimentación adecuada en edades tempranas, aborda todas las formas de malnutrición (8).    

¿Qué es una alimentación sostenible? 

La Organización de Alimentos y Agricultura (FAO) lo define como “aquellas dietas con bajo impacto ambiental que contribuyen a la seguridad alimentaria y nutricional y a una vida saludable para las generaciones presentes y futuras. Las dietas sostenibles protegen y respetan la biodiversidad y los ecosistemas, culturalmente aceptables, accesibles y asequibles; nutricionalmente adecuado, seguro y saludable; mientras se optimizan los recursos naturales y humanos” (9). 

¿Qué problemas resuelve la alimentación sostenible?

El concepto de las dietas sostenibles, combina la salud y las preocupaciones ambientales (7). Se estima que si los individuos modifican su patrón de alimentación actual a un patrón de alimentación más sostenible se lograría disminuir la emisión de gas de efecto invernadero en un 31%, habría ahorro de agua en un 17%, se reduciría la utilización de tierra disponible en un 34% y para el 2050 habría una reducción de 1.5-2.1 toneladas equivalentes de CO2. Esta reducción es significativa y se debe tomar en cuenta que estas cifras no incluyen el impacto de la mejora en la agricultura, las prácticas de producción de alimentos o reducción de merma, lo cual disminuiría aún más la huella de carbono (10). 

Las carnes rojas procesadas tienen un mayor impacto ambiental que cualquier otro tipo de alimento. La ganadería es el mayor contribuidor a la emisión de gas de efecto invernadero asociado a la industria alimentaria, deforestación, pérdida de biodiversidad, contaminación de suelos y mayor uso de tierra y agua disponible. Por lo tanto, se recomienda limitar el consumo de carne roja, especialmente carnes procesadas (10,11).

Por otro lado, la producción de alimentos de fuente vegetal requieren menor tierra, agua y energía, comparado a productos de fuente animal, por lo que resulta en menor emisión de gas de efecto invernadero. Consecuentemente, seguir un patrón de alimentación más basado en plantas, se considera una estrategia efectiva para disminuir el impacto ambiental de la alimentación (12). Adicionalmente, la Asociación Británica de Nutricionistas recomienda: incluir más proteínas de fuente vegetal como los granos y las legumbres, consumir frutas y vegetales producidos localmente, disminuir el consumo de productos lácteos y preferir el consumo de agua en lugar de bebidas azucaradas (10). 

Conclusión 

Por mucho tiempo se ha hablado de la alimentación como una estrategia para promover la salud de los individuos y prevenir enfermedades crónicas no transmisibles. Sin embargo, se debe hacer consciencia que las decisiones individuales tienen un impacto colectivo. Es responsabilidad de todos evitar la degradación del planeta Tierra e impulsar un estilo de vida más sostenible. 

Referencias 

1.        Principles G. Sustainable healthy diets. 

2.        FAO. Food Security and Nutrition in the World. IEEE Journal of Selected Topics in Applied Earth Observations and Remote Sensing. 2020. 320 p. 

3.        D. S, M. A, J. M, S. M. The impact of western diet and nutrients on the microbiota and immune response at mucosal interfaces. Front Immunol [Internet]. 2017;8(JUL). Available from: http://www.embase.com/search/results?subaction=viewrecord&from=export&id=L617558717%0Ahttp://dx.doi.org/10.3389/fimmu.2017.00838

4.        Fanzo J, Davis C. Can Diets Be Healthy, Sustainable, and Equitable? Curr Obes Rep. 2019;8(4):495–503. 

5.        Fresán U, Sabaté J. Vegetarian Diets: Planetary Health and Its Alignment with Human Health. Adv Nutr. 2019;10:S380–8. 

6.        Alsaffar AA. Sustainable diets: The interaction between food industry, nutrition, health and the environment. Vol. 22, Food Science and Technology International. 2016. p. 102–11. 

7.        Comisión EAT-Lancet. Alimentos Planeta Salud. 2018;32. 

8.        Carga LD. Malnutrición Serie 2019 sobre. 2019. 

9.        Yates PL. Food and Agriculture Organization of the United Nations. International Scientific Symposium. Biodiversity and sustainable diets – united against hunger. J Farm Econ. 2011;28(1):54. 

10.      The British Dietetic Association (BDA). Eating patterns for health and environmental sustainability: A Reference Guide for Dietitians. One Blue Dot. 2018;1–91. 

11.      Springmann M, Wiebe K, Mason-D’Croz D, Sulser TB, Rayner M, Scarborough P. Health and nutritional aspects of sustainable diet strategies and their association with environmental impacts: a global modelling analysis with country-level detail. Lancet Planet Heal [Internet]. 2018;2(10):e451–61. Available from: http://dx.doi.org/10.1016/S2542-5196(18)30206-7

12.      Lynch H, Johnston C, Wharton C. Plant-based diets: Considerations for environmental impact, protein quality, and exercise performance. Nutrients. 2018;10(12):1–16.

Imagen: World Bank Photo Collection: Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.0 Generic (CC BY-NC-ND 2.0) https://www.flickr.com/photos/worldbank/8251009186/

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