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El impacto del estado nutricional en COVID-19

Por: Lic. Elisa M. Sinibaldi y Lic. Ana María Zelaya

En diciembre de 2019, se identificó un nuevo tipo de coronavirus, llamado SARS-CoV-2 en Wuhan, China. Sin embargo, los coronavirus existen desde mucho antes. Ellos son un grupo de virus conocidos como ARN monocatenarios que pueden causar enfermedades respiratorias y en algunos casos enfermedades gastrointestinales.

El COVID-19 es sólo un tipo de coronavirus.

Expertos han descrito una variedad de síntomas, los cuales pueden ser similares a los de un resfriado común hasta síntomas de una neumonía grave. 

Su nombre origina porque es genéticamente similar al virus “SARS-CoV”, el cual causó un brote de dificultad respiratoria en el año 2002. Es importante diferenciar los conceptos, ya que COVID-19 es el término utilizado para la enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2 (Jan Mohamed & Siong, 2020).

En este artículo se analiza la relación del estado nutricional con el adecuado funcionamiento del sistema inmune. 

El papel del estado nutricional en el sistema inmune

Está establecido que el estado nutricional juega un rol esencial en la función del sistema inmune. Algunos micronutrientes que participan en la función tanto del sistema inmune innato como el adaptativo son: vitaminas A, B6, B12, vitamina C, vitamina D, vitamina E, folato y   elementos traza en los que se incluye: cinc, selenio, magnesio y cobre (Calder, Carr, & Gombart, 2020). 

Se conoce que Guatemala es uno de los países con mayor prevalencia de doble carga nutricional (DCN) a nivel mundial. La DCN se refiere a la coexistencia de sub- y sobre- nutrición. 

Además, Guatemala es el segundo país a nivel mundial y el primer país en Latinoamérica con mayores índices de desnutrición crónica. Esto se relaciona a la alimentación insuficiente, alta incidencia y recurrencia de enfermedades infecciosas, inadecuado tratamiento de aguas y condiciones de hacinamiento (Ramirez, Lobos, Close, & Kanter, 2014).

Tomando en consideración las problemáticas nutricionales existentes en Guatemala, no cabe duda que el estado nutricional es una desventaja para nuestra población. 

La malnutrición no se refiere únicamente al peso insuficiente, ya que tanto la desnutrición como la obesidad son estados de malnutrición. De igual forma, la deficiencia de algún micronutriente puede ser clasificado como tal (Becker et al., 2014). 

El efecto de la malnutrición en el sistema inmune

El estado nutricional tiene un impacto importante en el sistema inmune.

La desnutrición se ha asociado con aumento en la severidad de la enfermedad y mayor mortalidad. Por ejemplo, la desnutrición crónica influyó en la alta morbilidad y mortalidad en niños guatemaltecos durante la pandemia de influenza en el año 2009 (Barazzoni et al., 2020).

La desnutrición también compromete la respuesta inmune, alterando la regeneración celular y aumentando la susceptibilidad a infecciones. Uno de los posibles mecanismos es atribuido a la baja producción de anticuerpos (Iddir et al., 2020).

Un adecuado estado nutricional es fundamental para la modulación de los procesos inflamatorios y oxidativos, los cuales se encuentran interrelacionados con el sistema inmune (Iddir et al., 2020). La inflamación crónica de bajo grado, presente en la obesidad, altera la respuesta innata, lo cual debilita la primera línea de defensa.

Aumentando la respuesta inflamatoria, causando respuesta anormal de las células T y consecuentemente incrementando la susceptibilidad a infecciones bacterianas, virales y fúngicas. (Iddir et al., 2020) (Jan Mohamed & Siong, 2020) (Chiappetta, Sharma, Bottino, & Stier, 2020).

Suplementos y COVID-19: Resultado de la infodemia 

¿Has leído que tomar suplementos o comer ciertos alimentos te protegerá del COVID-19? Es posible que hayas sido víctima de la infodemia, otra problemática grave. 

La infodemia es un término es definido por la Organización Mundial de la Salud como: “cantidad excesiva de información ‒en  algunos casos correcta, en otros no‒ que dificulta que las personas encuentren fuentes confiables y orientación fidedigna cuando las necesitan”. El exceso de información ha provocado ideas equivocadas sobre la influencia de la nutrición y su asociación con la pandemia. 

No hay evidencia definitiva que demuestra que los suplementos ayudan a combatir la infección por coronavirus.

Al igual que siempre, las tendencias de alimentación viven en las redes sociales y noticias por lo que son fácilmente difundidas. Sin embargo, esto es un claro ejemplo de infodemia. La presencia de desinformación, mensajes contradictorios y recomendaciones sin fundamento científico resulta en la autoprescripción de medicamentos, suplementos nutricionales y patrones alimenticios. 

En junio 2020 se publicó un artículo, el cual discute el potencial de la suplementación con cinc, vitamina D. Estos juegan un papel muy importante en la regulación del sistema inmune y estrés oxidativo. Se ha evidenciado que deficiencia de vitamina D es muy común, especialmente en el adulto mayor, personas con tratamiento de corticoesteroides y piel oscura. 

Asimismo, se han estudiado los efectos de la suplementación de vitamina D para la prevención de infecciones respiratorias agudas. Sin embargo, no se ha evaluado específicamente para la prevención de COVID-19 y debe ser estudiada antes de recomendarlo a pacientes (Bauer & Kapoor, 2020). 

Por otro lado, también se ha popularizado la suplementación del cinc con el objetivo de fortalecer el sistema inmune. Sin embargo, esto puede resultar en consecuencias negativas. Cuando el consumo es mayor a la ingesta diaria recomendada (hombres 5.5-9.5 mg/día y mujeres 4-7 mg/día) y no hay deficiencia del mismo, aumenta la producción de una  metaloproteína, el cual secuestra el cobre.

Asimismo, en el caso de deficiencia comprobada, se debe evitar suplementos excesivos (>40 mg/d) (Mahan, 2000). Cuando se excede la IDR o se utilizan suplementos excesivos puede provocar deficiencia de cobre y la persona puede desarrollar anemia y disminución de glóbulos blancos (Duncan, Yacoubian, Watson, & Morrison, 2015). 

Actualmente, las guías para la prevención del COVID-19 no hacen referencia a ninguna intervención con suplementos nutricionales, por lo que se desconoce el efecto de los mismos en este escenario.

Además, la suplementación en dosis inadecuadas puede resultar en efectos adversos ya que muchos nutrientes interfieren en la absorción de otros. Por lo tanto, la prescripción o autoprescripción sin indicaciones directas, resultaría en un acto irresponsable (Adams et al., 2020).  

La pandemia está afectando a todos.

Conclusión: ¿Cómo nos protegemos del COVID-19?

Hasta el momento, la CDC indica que el mejor método de prevención ante el COVID-19 es evitar la exposición al virus. De igual forma recomienda el lavado de manos constante, uso de mascarilla, evitar tocarse la cara y ojos y cubrir estornudos y tos con la parte interior del codo (CDC, 2020). 

Adicionalmente, es importante enfatizar que la relación de la nutrición con el riesgo de infección se asocia a la malnutrición, lo cual es un problema alarmante en Guatemala, el cual merece mayor consideración. 

A pesar de existe un leve riesgo al consumir suplementos sin receta, actualmente no existe evidencia científica sobre el uso de suplementos nutricionales o vitaminas para la prevención o tratamiento del COVID – 19 (Bauer & Kapoor, 2020).  Se debe considerar el uso de estos, únicamente cuando existe alguna sospecha o deficiencia de algún micronutriente.

En caso de deficiencia se puede recomendar dosis más altas de los requerimientos diarios establecidos de vitaminas o minerales. Por esta razón es importante no dejarse llevar por la infodemia y asesorarse con un profesional antes de tomar cualquier medicamento, suplemento nutricional o vitamina. 

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Bibliografía:

  • Jan Mohamed, H. J. B., & Siong, T. E. (2020). Nutrition, immunity and COVID-19. Malaysian Journal of Nutrition, 26(1), i–ii. https://doi.org/10.31246/MJN-EDITORIAL-26-1
  • Calder, P. C., Carr, A. C., & Gombart, A. F. (2020). Optimal Nutritional Status for a Well-Functioning Immune System Is an Important Factor to Protect against Viral Infections. 1–10.
  • Becker, P. J., Nieman Carney, L., Corkins, M. R., Monczka, J., Smith, E., Smith, S. E., … White, J. V. (2014). Consensus statement of the academy of nutrition and dietetics/american society for parenteral and enteral nutrition: Indicators recommended for the identification and documentation of pediatric malnutrition (Undernutrition). Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics, 114(12), 1988–2000. https://doi.org/10.1016/j.jand.2014.08.026
  • Ramirez, M., Lobos, M., Close, R., & Kanter, R. (2014). The double burden of malnutrition in indigenous and nonindigenous Guatemalan populations. Am J Clin Nutr, 46(1), 1644S-51S
  • Barazzoni, R., Bischoff, S. C., Breda, J., Wickramasinghe, K., Krznaric, Z., Nitzan, D., Singer, P. (2020). ESPEN expert statements and practical guidance for nutritional management of individuals with SARS-CoV-2 infection. Clinical Nutrition, 39. https://doi.org/10.1016/j.clnu.2020.03.022
  • Iddir, M., Brito, A., Dingeo, G., Fernandez Del Campo, S., Samouda, H., La Frano, M., & Bohn, T. (2020). Strengthening the Immune System and Reducing Inflammation and Oxidative Stress through Diet and Nutrition: Considerations during the COVID-19 Crisis. Nutrients, 12(6), 1562. https://doi.org/10.3390/nu12061562
  • Jan Mohamed, H. J. B., & Siong, T. E. (2020). Nutrition, immunity and COVID-19. Malaysian Journal of Nutrition, 26(1), i–ii. https://doi.org/10.31246/MJN-EDITORIAL-26-1
  • Chiappetta, S., Sharma, A. M., Bottino, V., & Stier, C. (2020). COVID-19 and the role of chronic inflammation in patients with obesity. International Journal of Obesity, 20–22. https://doi.org/10.1038/s41366-020-0597-4
  • Bauer, S. R., & Kapoor, A. (2020). CLEVELAND CLINIC JOURNAL OF MEDICINE COVID-19 CURBSIDE CONSULTS. https://doi.org/10.3949/ccjm.87a.ccc046
  • Mahan, L. and Raymond, J., 2013. Krause. Dietoterapia. 13th ed. 
  • Duncan, A., Yacoubian, C., Watson, N., & Morrison, I. (2015). The risk of copper deficiency in patients prescribed zinc supplements. Journal of Clinical Pathology, 68(9), 723–725. https://doi.org/10.1136/jclinpath-2014-202837
  • Adams, K. K., Baker, W. L., & Sobieraj, D. M. (2020). Myth Busters: Dietary Supplements and COVID-19. Annals of Pharmacotherapy, 106002802092805. https://doi.org/10.1177/106002802092805
  • CDC. 2020. How to protect yourself and others. https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/prevent-getting-sick/prevention.html