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El hierro y su importancia en la nutrición infantil

Lic. Paula Alonso Gálvez es nutricionista clínica y fundadora de Bellies & Babies Nutrition, un espacio para acompañar y ayudar en la alimentación de parejas planeando quedar embarazados, mujeres embarazadas y postparto, mujeres y sus bebés practicando lactancia materna y bebés y niños. Paula disfruta trabajar junto con mamás y sus hijos para establecer las bases de un estilo de vida saludable que dura para toda la vida.

El hierro es un micronutriente esencial. Esto significa que nuestros cuerpos no lo pueden fabricar, sino que debemos obtenerlo a través de los alimentos que consumimos.

El hierro es el mineral más abundante en el cuerpo humano. Se encuentra presente en una gran variedad de enzimas, participando en su estructura y función enzimática, gracias a su actividad de oxido-reducción. Sus funciones se relacionan con transporte de oxígeno, producción de energía, síntesis y catabolismo de proteínas y aminoácidos, función antioxidante, función inmune, función hormonal, entre otros [1, 2]. Por lo mismo, el hierro es necesario para el crecimiento y desarrollo de infantes [3]. 

Durante la niñez, la ingesta de hierro requiere de mayor atención, ya que los niños se encuentran en una etapa esencial de desarrollo y crecimiento. Además, se ha demostrado que los infantes y niños pequeños son un grupo en riesgo de deficiencia de hierro, debido a su consumo inadecuado [3].

En este articulo, se hará un resumen del hierro durante los primeros años de vida, sus principales fuentes y maneras de consumirlo, así como recomendaciones de suplementación. Por último, se darán consejos de cómo aumentar el consumo en la niñez.

Hierro en los primeros seis meses de vida

Las reservas de hierro en el bebé se empiezan a formar intra-útero, es decir, mientras esté en el vientre de la mamá, por lo que las mujeres embarazadas deben aumentar su consumo de hierro. Por lo mismo, el requerimiento de hierro en mujeres aumenta de 18 mg/d a 27 mg/d cuando están embarazadas [3]. Al nacimiento, se estima que los bebés sanos a término tienen un contenido corporal de hierro de 75 mg/kg [2].

Durante los primeros meses de vida, la principal fuente de hierro para los bebés son las reservas corporales que acumuló durante el embarazo, debido a que el contenido en la leche materna es bajo. A pesar del bajo contenido de hierro presente en la leche materna, es importante mencionar que el hierro presente es altamente biodisponible, es decir, que se puede absorber y utilizar de forma más eficiente [2].

Por el bajo contenido de hierro en la leche materna, ¿están los bebés amamantados exclusivamente en riesgo de ser deficientes en hierro? Diversos estudios han concluido que las reservas corporales proveen de suficiente hierro para un infante normal a término hasta aproximadamente los 4-6 meses de edad [2]. Por lo anterior, la Academia Americana de Pediatría recomienda que a partir de los 4 meses se suplemente hierro oral a bebés con lactancia materna exclusiva o lactancia parcial que reciben más de la mitad de sus tomas diarias de leche materna. La suplementación recomendada es de 1 mg/kg/d de hierro oral. Esta suplementación se debe continuar hasta la introducción de alimentos alrededor de los 6 meses, enfocándose en introducir alimentos ricos en hierro [4, 5].

Un estudio publicado en el 2017 evaluó los riesgos y beneficios de la suplementación diaria oral de hierro con relación a parámetros hematológicos, cognitivos y de crecimiento, así como efectos adversos en infantes recibiendo lactancia materna exclusiva. El análisis encontró que la suplementación de hierro mejoraba el estado de hierro corporal y el desarrollo cognitivo, pero afectaba la ganancia de peso y circunferencia cefálica [6]. Por lo mismo, se determinó que la suplementación de hierro oral en bebés amamantados exclusivamente era segura.

Por otro lado, los bebés alimentados con fórmula estándar o de prematuro reciben aproximadamente 2 mg/kd/día de hierro cuando la ingesta de fórmula provee 120 kcal/kg/día.  Esto cumple con los requerimientos diarios de hierro, por lo que, en ellos, no se recomienda la suplementación de hierro oral [4]. Sin embargo, siempre es importante evaluar cada caso de manera individual para determinar que esté llegando a la cantidad diaria recomendada.

Consumo de hierro en la infancia

La alimentación niños menores de 2 años debe enfocarse en ofrecer alimentos ricos en hierro para lograr alcanzar el requerimiento diario. Los alimentos ricos en hierro pueden provenir de fuentes animales como carne de res, pollo, huevo, pescado, hígado y vísceras, así como fuentes vegetales como legumbres, nueces y semillas y verduras de hoja verde. Anteriormente, se recomendaban los cereales de bebé fortificados como primer alimento, debido a su fortificación con hierro. Hoy en día se recomienda una mayor exposición y variedad de alimentos [7, 8].

Además del enfoque de incluir un alimento rico en hierro en el plato de infantes, se recomienda acompañar las fuentes de hierro vegetal con alimentos ricos en vitamina C para facilitar su absorción intestinal. Esto se debe a que el hierro presente en las fuentes vegetales en menos biodisponible que las fuentes animales. Algunos alimentos ricos en vitamina C pueden ser: limón, naranja, mandarina, fresas, kiwi, pimientos, brócoli y tomate [3, 8].

Luego de los 2 años, la alimentación de los niños debe seguir siendo balanceada y completa, incluyendo los alimentos ricos en hierro.

¿Cómo se puede aumentar el consumo de hierro durante la infancia?

  1. A partir de los 4 meses de vida, evalúa, junto a tu nutricionista o pediatra, si tu bebé necesita de suplementación de hierro oral.
  2. Incluye un alimento rico en hierro para cada plato de comida principal del día de tu hijo/a.
  3. Acompaña los alimentos ricos en hierro, especialmente los de fuentes vegetales, con alimentos altos en vitamina C para aumentar su absorción en el intestino. Algunos alimentos ricos en vitamina C son limón, naranja, mandarina, fresas, kiwi, pimientos, brócoli y tomate.
  4. Incluye una gran variedad y exposición de alimentos para poder explorar los distintos sabores, texturas y preparaciones. Esto puede ayudar a que tu hijo/a acepte una mayor cantidad de alimentos y obtenga todos los nutrientes que necesita para su crecimiento y desarrollo.
  5. Evita ofrecer a tu hijo/a leche en todos los tiempos de comida. Esto porque el calcio presente en la leche puede interferir con la absorción de hierro y aumentar el riesgo de deficiencia de este mineral.
  6. Evita ofrecer café o té a tu hijo/a porque contienen sustancias que interfieren con la absorción de hierro, aumentando el riesgo de deficiencia de hierro.

¿Cuales son algunos alimentos ricos en hierro?

El hierro se encuentra en fuentes vegetales tanto como en fuentes animales. Recuerda siempre ofrecer los alimentos con una textura y corte adecuado para la edad de tu hijo/a, esto asegurará que sean seguros.

Fuentes animales de hierro

  • Carne de res
  • Carne de cerdo
  • Huevos
  • Pollo
  • Pavo
  • Pescados
  • Mariscos
  • Vísceras
  • Embutidos como jamones y salchichas

Fuentes vegetales de hierro

  • Legumbres como frijol, lenteja, garbanzo y soya
  • Verduras de hojas verdes como acelga, berro y espinaca
  • Nueces y semillas como maní, almendra y marañón
  • Cereales de bebé fortificados

Conclusión

El hierro es un nutriente muy importante para el crecimiento y desarrollo de bebés y niños. Por lo mismo, se debe evaluar su consumo durante esta etapa. Durante los primeros meses, el requerimiento de hierro diario se obtiene de las reservas corporales creadas durante el embarazo. Luego de los 4 meses, es necesario evaluar si se requiere de una suplementación de hierro oral. A partir de los 6 meses hasta los 2 años, la alimentación de los niños se debe enfocar en incluir alimentos ricos en hierro y aumentar su biodisponibilidad.

Referencias:

  1. Gropper SS, Smith JL. Advanced Nutrition and Human Metabolism. 6th ed. Belmonth: WADSWORTH Cengage Learning; 2012. 586 p.
  2. Friel J, Qasem W, Cai C. Iron and the Breastfed Infant. Antioxidants 2018, 7, 54; doi:10.3390/antiox7040054
  3. National Institutes of Health – Office of Dietary Supplements. Iron – Fact Sheet for Health Professionals. https://ods.od.nih.gov/factsheets/Iron-HealthProfessional/
  4. Nutrition Coordinating Council. Texas Children´s Hospital Pediatric Nutrition Reference Guide. 12th Edition. Houston, Texas; 2019.
  5. Baker, R.D.; Greer, F.R.; Committee on Nutrition American Academy of Pediatrics. Diagnosis and prevention of iron deficiency and iron-deficiency anemia in infants and young children (0-3 years of age). Pediatrics 2010, 126, 1040-1050.
  6. Cai C, Granger M, Eck P, Friel J. Effect of Daily Iron Supplementation in Healthy Exclusively Breastfed Infants: A Systematic Review with Meta-Analysis. Breastfeed Med. 2017 Dec;12(10):597-603. doi: 10.1089/bfm.2017.0003.
  7. Fewtrell M, Bronsky J, Campoy C, et al. Complementary Feeding: A Position Paper by the European Society for Paediatric Gastroenterology, Hepatology, and Nutrition (ESPGHAN) Committee on Nutrition. J Pediatr Gastroenterol Nutr. 2017;64(1):119‐132. doi:10.1097/MPG.0000000000001454
  8. Organización Panamericana de la Salud. (2010). La alimentación del lactante y del niño pequeño: Capítulo Modelo para libros de texto dirigidos a estudiantes de medicina y otras ciencias de la salud. Washington, D.C. OPS. Accesado de: https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/44310/9789275330944_spa.pdf;jsessionid=C630BE0388B85F407932CCD5951E408E?sequence=1

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