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Efectividad del jengibre para reducir náusea y vómitos durante el embarazo: un metaanálisis

Paula Alonso1 · Paola Bregni1 · Mariana Leporowski 1 · Dulce Morales1 · Nicole Paiz1 · Ana Luisa Portillo1 · Bertha Solorzano1

1 Escuela de Nutrición, Universidad Francisco Marroquín, Ciudad de Guatemala, Guatemala.

RESUMEN:

Objetivo

Analizar la evidencia del uso del jengibre como tratamiento en la reducción de náuseas y vómitos en mujeres embarazadas.

Introducción

Las náuseas y vómitos del embarazo son síntomas que afectan comúnmente a las mujeres durante el periodo de gestación. La persistencia de estos síntomas se relaciona a efectos a adversos tanto para la madre como para el feto. El jengibre, una medicina herbal con mecanismos farmacológicos, ha sido ampliamente utilizado en mujeres embarazadas para el control de estos síntomas, sin embargo, el conocimiento y evidencia de su efectividad es limitado en esta población.

Metodología

Se realizó una revisión sistemática y metaanálisis para identificar estudios que evaluaran la efectividad del uso de jengibre en el tratamiento y reducción de náuseas y vómitos en mujeres embarazadas. En específico, se incluyó estudios clínicos aleatorizados publicados que cumplieran con los siguientes criterios: población de mujeres embarazadas de cualquier etnia o nacionalidad en un rango de edad de 15-35 años, intervención de consumo de jengibre, comparador de placebo y resultados de síntomas de náuseas. Se realizaron búsquedas en las bases de datos de Pubmed, Science Direct y Clinicalkey desde enero del 2012 y junio del 2020.  Se realizó el metaanálisis para comparar dos grupos no pareados, estimando el efecto combinado de resumen del modelo de efectos aleatorios.

Resultados

Dos estudios basados en un ensayo clínico aleatorizado triple ciego y un ensayo clínico aleatorizado doble ciego en mujeres embarazadas fueron elegibles. Se evidenció mayor reducción de los síntomas de náusea en las mujeres que utilizaron jengibre con una media de -1.49 (IC 95% -2.99 – 0.01) en comparación al grupo placebo. Por otro lado, se encontró mayor reducción en la recurrencia de vómitos en el grupo que utilizó jengibre con una media de -0.03 (IC 95% -0.92 – 0.84) en comparación al placebo. Sin embargo, al analizar los efectos de ambas intervenciones de manera combinada, se pudo determinar que el uso jengibre no tiene un efecto significativo para aliviar los síntomas de náuseas y vómitos del embarazo.

Conclusión

El jengibre no ha demostrado estadísticamente ser un tratamiento efectivo para el control de náuseas y vómitos del embarazo. Aunque este análisis presenta sesgo dado al número de estudios analizados y el tamaño de las muestras, se debe de tomar en cuenta los posibles efectos secundarios y la interacción fármaco nutriente que presenta el jengibre previo a recomendarlo a esta población. Se requiere de más estudios en esta población para realizar una recomendación respaldada por evidencia científica.


Introducción

Las náuseas y vómitos del embarazo afectan a un 70-80% de las mujeres embarazadas principalmente durante el primer trimestre de gestación. Esta sintomatología puede ocurrir durante la mañana o persistir durante todo el día con diferente intensidad [1-3]. Los síntomas usualmente inician en la 2da o 4ta semana posterior a la fertilización, y alcanza su punto máximo entre la semana 9-16 de gestación. Las náuseas y vómitos del embarazo usualmente resuelven a las 22 semanas de gestación, sin embargo, el 10% de las mujeres permanece con esta sintomatología hasta el final del embarazo [1,2]. La hiperemesis gravídica se define como vómitos persistentes y excesivos antes de las 22 semanas de gestación; esta condición afecta al 0.3-2% de mujeres embarazadas [2].

Las náuseas y vómitos persistentes durante el embarazo se asocian a pérdida de peso, ingesta inadecuada de alimentos, limitación para realizar actividades diarias, desbalance hidroelectrolítico y deterioro en la calidad de vida [2,3]. Por estas complicaciones, existen diferentes intervenciones farmacológicas y no farmacológicas para aliviar los síntomas y evitar consecuencias no deseadas en la madre y el feto [1,2]. Dentro de las recomendaciones no farmacológicas se encuentran modificaciones dietéticas, suplementación con tiamina, rehidratación intravenosa y suplementación con jengibre [1]. 

En específico, el jengibre es una planta herbácea que pertenece a la familia Zingiberaceae y tiene diferentes usos como aromatizante, especia o medicina herbal [4,5]. Los principales componentes de las raíces del jengibre son carbohidratos, lípidos, terpenos y compuestos fenólicos. Dentro del grupo de los terpenos, los gingeroles, son unos de los principales componentes bioactivos del jengibre [4]. Por estos componentes, se le atribuye a la raíz del jengibre propiedades antioxidantes, antimicrobianas, antiinflamatorias y ha sido ampliamente utilizando como remedio tradicional para aliviar síntomas gastrointestinales, náuseas y vómitos [6,7]. El posible mecanismo de acción del jengibre sobre la náusea y los vómitos se relaciona con el antagonismo del receptor de serotonina 5-HT que está involucrado en el mecanismo de la emesis. El shogaol, gingerol y zingerona son los componentes del jengibre que inhiben la transmisión de la señal emética, a través de la supresión del receptor 5-HT en las neuronas vagales [4,7].

El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) y el Instituto Nacional de Salud y Excelencia Clínica, ha aceptado el uso de jengibre como remedio para las náuseas y los vómitos durante la etapa temprana del embarazo [4]. Sin embargo, es importante tomar en consideración la variabilidad en los resultados de los estudios que reportan este efecto debido a la falta de estandarización en la preparación de jengibre, dosis y vía de administración y variaciones en la composición de la planta [4]. El objetivo de este metaanálisis es analizar la evidencia del uso del jengibre como tratamiento en la reducción de náuseas y vómitos en mujeres embarazadas.

Metodología

El metaanálisis se realizó utilizando el Protocolo Preferido de Elementos de Reporte para Revisiones Sistemáticas y Metaanálisis (PRISMA-P por sus siglas en inglés). Una búsqueda sistemática y comprensiva de literatura se realizó en las bases de datos de Pubmed, Science Direct y Clinicalkey en junio del 2020. Se utilizó el proceso PICO para enmarcar y definir la pregunta clínica.  Para incluir los artículos estos debían ser estudios clínicos aleatorizados publicados entre enero del 2012 y junio del 2020 en idioma inglés o español. Además, estos debían cumplir con los siguientes criterios: población de mujeres embarazadas de cualquier etnia o nacionalidad en un rango de edad de 15-35 años, intervención de consumo de jengibre, comparador de placebo y resultados de síntomas de náuseas.

La búsqueda se realizó utilizando combinaciones de los términos de búsqueda que fueron “jengibre”, “raíz de jengibre”, “Zingiber officinale”, “embarazo”, “náusea”, “síntomas”, “reducción” e “ingesta”. Una de las búsquedas realizadas en Pubmed fue ((((“ginger”[MeSH Terms] OR “ginger”[All Fields]) OR “gingers”[All Fields]) OR “ginger s”[All Fields]) AND (((“pregnancy”[MeSH Terms] OR “pregnancy”[All Fields]) OR “pregnancies”[All Fields]) OR “pregnancy s”[All Fields])) AND ((“nausea”[MeSH Terms] OR “nausea”[All Fields]) OR “náuseas”[All Fields]), realizando las otras combinaciones de la misma forma en las bases de datos restantes. En total, la búsqueda inicial resultó en 42 artículos (Pubmed: 12; Science Direct: 5; Clinical Key: 25) (Figura 1).

Luego se realizó una revisión manual de los artículos encontrados para limitar aquellos relevantes a la pregunta clínica. Los artículos duplicados fueron excluidos, quedando solo 20 artículos. Los artículos fueron luego revisados por su título y resumen para ver si cumplían con la pregunta clínica. De este proceso se incluyeron únicamente 4 estudios. Por último, se realizó la lectura completa de los 4 estudios para determinar la elegibilidad de cada uno. De estos, solamente 2 estudios fueron incluidos en el análisis cuantitativo del metaanálisis.

La extracción de datos de los artículos incluidos se realizó de forma manual e independiente por 4 investigadores, resolviendo cualquier desacuerdo por un quinto investigador o por consenso. Los datos extraídos incluían detalles específicos sobre las intervenciones, población, métodos de estudio y resultados significativos para la pregunta clínica. Luego se evaluó la calidad general de los estudios mediante la Valoración, Desarrollo y Evaluación de Calificación de Recomendaciones (GRADE por sus siglas en inglés). La evaluación GRADE permite juzgar la calidad del emparejamiento resultado-intervención. La calidad general de la evidencia se clasificó como alta, moderada, baja o muy baja. Los datos cuantitativos fueron agrupados para luego determinar los tamaños del efecto utilizando el software Statistics Toolkit (STATTOOLS por sus siglas en inglés). Los tamaños del efecto se expresaron como medias para datos continuos, calculados a partir de la última medida disponible. Sus intervalos de confianza del 95% también se calcularon para los análisis. Luego se realizó el metaanálisis para comparar dos grupos no pareados, estimando el efecto combinado de resumen del modelo de efectos aleatorios. La heterogeneidad se evaluó estadísticamente utilizando el estándar I2. El valor de I2 se refiere a la proporción de la variación total aportada por la variabilidad entre los estudios. Un valor más de 50% sugiere considerable heterogeneidad entre los estudios. La heterogeneidad se verificó utilizando un diagrama de embudo para reducir el sesgo de publicación.

Resultados

Se obtuvo un total de 42 publicaciones hasta junio del 2020 (Figura 1). Al eliminar duplicados se excluyeron 22 (n=20). Al basarse en los títulos y resúmenes, se recuperaron 4 publicaciones, las cuales se evaluaron de forma cualitativa, en donde, 2 de estas publicaciones se excluyeron, ya que los resultados de estos no eran comparables. Se identificaron 2 artículos (basados en 1 ensayo clínico aleatorizado triple ciego y 1 ensayo clínico aleatorizado doble ciego) publicados en el 2014 y 2018, los cuales reportan una relación entre el uso de jengibre para el alivio de náuseas y vómitos durante el embarazo. Las características y hallazgos principales de estas publicaciones se encuentran en la Tabla 1

Se identificaron dos estudios en los que se evaluó el efecto del jengibre para la reducción de náusea en mujeres embarazadas. En estos estudios, se evidenció una reducción mayor en los síntomas de náusea en las mujeres que utilizaron jengibre al compararlos con el tratamiento placebo con una media de -1.49 (IC 95% -2.99 – 0.01) (Figura 2).

Al comparar los resultados de estos estudios para conocer la efectividad del jengibre en la reducción de vómitos, se observó una mayor reducción en el grupo que utilizó jengibre con una media de -0.03 (IC 95% -0.92 – 0.84)

(Figura 4). Sin embargo, se puede evidenciar la presencia de sesgo en los resultados mediante la asimetría del diagrama de embudo en ambas comparaciones (Figura 3 y Figura 5). 

Discusión

Los estudios utilizados en este metaanálisis analizaron el efecto del jengibre en comparación a placebo para el tratamiento de náuseas y vómitos de mujeres embarazadas. El periodo de intervención de los estudios fue de 4 días, durante el cual se administró a los participantes jengibre o placebo en forma de cápsulas. La severidad de los síntomas se midió antes y después de la intervención por medio de un sistema de medición continua. Al comparar los efectos combinados del jengibre y el placebo, se pudo determinar que, aunque hubo una tendencia a favor de la intervención en el control de náuseas, este efecto no fue significativo. De igual forma, el jengibre no demostró un efecto significativo en el control vómitos. Los resultados, por lo tanto, indican que el jengibre no es un tratamiento efectivo para el control de náuseas y vómitos en mujeres embarazadas.

El jengibre es una medicina herbal que posee un mecanismo farmacológico, por lo cual, es importante el estudio de sus efectos antes de recomendar su uso para el tratamiento de alguna condición. Este remedio herbal puede ser utilizado en condiciones especiales, sin embargo, se debe tomar en consideración los efectos adversos que este puede ocasionar, siendo el principal la anticoagulación [8]. Según estudios in vitro, este mecanismo es mediado por un efecto antiplaquetario a través de la inhibición de la enzima tromboxano sintetasa. Sin embargo, no se ha reportado que su uso aumenta el riesgo de hemorragia durante el período preparto y postparto [10]. Se debe considerar que el jengibre no debe usarse en conjunto con otros productos herbarios que podrían interferir con el proceso de coagulación, como ajo, ginseng o Ginko biloba [11]. Tampoco se recomienda la administración en conjunto con terapia anticoagulantes y antiinflamatorios no esteroideos (AINES), como aspirina, heparina o warfarina debido al riesgo de aumentar el potencial de sus efectos anticoagulantes [11]. Además, se debe evitar el uso de jengibre en mujeres con antecedentes de aborto, hemorragia vaginal o desórdenes de coagulación [12].

Se ha evidenciado que el jengibre tiene el potencial de interactuar con ciertos medicamentos. Esta medicina herbal no se debe combinar con el antiemético dimenhidrinato (Dramamine®) debido a que no se han estudiado las posibles interacciones farmacológicas entre ambos. Además, el jengibre tiene efectos hipoglucemiantes, por lo que su uso debe limitarse en pacientes con prescripción de hipoglucemiantes orales o insulina [11]. Otra interacción reportada del jengibre es que puede funcionar como antagonista de la actividad de los inhibidores de protones y bloqueadores H2 al aumentar la producción de ácido gástrico [11].

El jengibre tiene un efecto irritante en la mucosa estomacal y su uso se ha asociado a reflujo gastroesofágico. Por lo anterior, no se recomienda su prescripción en mujeres con antecedentes médicos de acidez, reflujo gastroesofágico, úlceras duodenales y síndrome de intestino irritable [12]. Adicional a esto, se ha propuesto que el jengibre tiene una acción colagoga, la cual aumenta la secreción biliar y, como consecuencia, no se recomienda en pacientes con historial de cálculos biliares. Otro efecto adverso reportado del jengibre es la hipotensión, por lo que su uso debe limitarse en mujeres con historia de mareos o pacientes con prescripción de fármacos antihipertensivos. Adicional a esto, existe la posibilidad teórica que el jengibre puede inducir arritmias cardíacas [12].

Unas de las limitantes más importantes de este metaanálisis es el número de estudios incluidos. Adicional a esto, los estudios utilizados tuvieron una población de estudio pequeña como consecuencia de trabajar con una población de alto riesgo, lo cual limita el tamaño de las muestras y el número de estudios que se pueden realizar de este tema. Estos factores influyen en el sesgo y heterogeneidad que se pudo observar en el análisis de los resultados de los estudios.  

Se requieren de un mayor número de estudios que comparen el efecto del jengibre en los síntomas de náuseas y vómitos de mujeres embarazadas para poder determinar con mayor certeza la efectividad de este tratamiento natural, ya que los resultados de este estudio indican un posible efecto beneficioso que pudiera ser significativo con un mayor número de estudios. 

Conclusión

El jengibre no ha demostrado estadísticamente ser un tratamiento efectivo para el control de náuseas y vómitos del embarazo. Aunque este análisis presenta sesgo dado al número de estudios analizados y el tamaño de las muestras, se debe de tomar en cuenta los posibles efectos secundarios y la interacción fármaco nutriente que presenta el jengibre previo a recomendarlo a esta población. Se requiere de más estudios en esta población para realizar una recomendación respaldada por evidencia científica.

Referencias

  1. Bustos M, Venkataramanan R, Caritis S. Nausea and vomiting of pregnancy – What’s new?. Auton Neurosci. 2017;202:62-72. doi:10.1016/j.autneu.2016.05.002.
  2. Fejzo MS, Trovik J, Grooten IJ, et al. Nausea and vomiting of pregnancy and hyperemesis gravidarum. Nat Rev Dis Primers. 2019;5(62). https://doi.org/10.1038/s41572-019-0110-3.
  3. Heitmann K, Nordeng H, Havnen GC, Solheimsnes A, Holst L. The burden of nausea and vomiting during pregnancy: severe impacts on quality of life , daily life functioning and willingness to become pregnant again – results from a cross-sectional study. BMC Pregnancy Childbirth. 2017;17(75):1–12. doi:10.1186/s12884-017-1249-0.
  4. Nikkhah M, Iradj B, Azita M. Ginger in gastrointestinal disorders: A systematic review of clinical trials. Food Sci Nutr. 2019;7:96–108. doi:10.1002/fsn3.807.
  5. Prasad S, Tyagi AK. Ginger and Its Constituents: Role in Prevention and Treatment of Gastrointestinal Cancer. Gastroenterol Res Pract. 2015;10. doi:10.1155/2015/142979.
  6. Anh NH, Kim SJ, Long NP, et al. Ginger on Human Health: A Comprehensive Systematic Review of 109 Randomized Controlled Trials. Nutrients. 2020;12(1):157. Published 2020 Jan 6. doi:10.3390/nu12010157.
  7. Mao QQ, Xu XY, Cao SY, et al. Bioactive Compounds and Bioactivities of Ginger (Zingiber officinale Roscoe). Foods. 2019;8(185):1–21. doi:10.3390/foods8060185.
  8. Sharifzadeh F, Kashanian M, Koohpayehzadeh J, Rezaian F, Sheikhansari N, Eshraghi N. A comparison between the effects of ginger, pyridoxine (vitamin B6) and placebo for the treatment of the first trimester nausea and vomiting of pregnancy (NVP). J Matern Fetal Neonatal Med. 2018;31(19):2509-2514. doi:10.1080/14767058.2017.1344965.
  9. Firouzbakht M, Nikpour M, Jamali B, Omidvar S. Comparison of ginger with vitamin B6 in relieving nausea and vomiting during pregnancy. Ayu. 2014;35(3):289-293. doi:10.4103/0974-8520.153746.
  10. Thomson M, Corbin R, Leung L. Effects of ginger for nausea and vomiting in early pregnancy: a meta-analysis. J Am Board Fam Med. 2014;27(1):115-122. doi:10.3122/jabfm.2014.01.130167.
  11. Ding M, Leach M, Bradley H. The effectiveness and safety of ginger for pregnancy-induced nausea and vomiting: A systematic review. Women and Birth. 2013;26(1):e26-e30. doi:10.1016/j.wombi.2012.08.001.
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