Ictericia por leche materna

La ictericia por leche materna se define como la persistencia de ictericia fisiológica más allá de la primera semana de edad. Por lo general comienza después de los primeros tres a cinco días de vida, con aumento en las dos semanas proximas luego del nacimiento y disminuye progresivamente a niveles normales entre la tercera a doceava semana. Es una condición benigna y debe distinguirse de la ictericia que se produce dentro de los primeros siete días de vida, causada por una ingesta disminuida y que resulta en ganancia de peso y pérdida de líquidos.

En la ictericia por leche materna, los bebés suelen tener niveles de bilirrubina total (BT)> 5 mg/dL (86 mol/L) durante varias semanas después del parto. Aunque, la hiperbilirrubinemia suele ser leve y no requiere intervención, debe ser monitoreado para garantizar que siga siendo no conjugada y no aumente. Si los niveles de bilirrubina total comenzarán a aumentar o si existe un componente importante de bilirrubina conjugada, la evaluación de otras causas de hiperbilirrubinemia se debe realizar, incluyendo colestasis neonatal. Si después de la evaluación, el diagnóstico clínico de ictericia por leche materna está hecho, la lactancia materna puede continuar con la expectativa de la resolución a las 12 semanas de edad.

La ictericia por leche materna parece ser causado por un factor en la leche humana que promueve un aumento en la absorción intestinal de bilirrubinemia aun no identificado. La beta-glucuronidasa es la sustancia propuesta como deconjugate de bilirrubina intestinal, aumentando la capacidad de absorción (es decir, aumento de la circulación enterohepática). Aproximadamente de 20 a 40 por ciento de las mujeres tienen altos niveles de beta-glucuronidasa en la leche materna. El bloqueo de la desconjugación de bilirrubina a través de la inhibición de la beta-glucuronidasa puede proporcionar un mecanismo para reducir la absorción intestinal de bilirrubina en los recién nacidos alimentados con leche materna. Aunque algunos estudios han encontrado niveles elevados de materia fecal de beta-glucuronidasa en los lactantes alimentados con leche materna con hiperbilirrubinemia, esto no ha sido un hallazgo consistente.

Los inhibidores de beta-glucuronidasa tales como caseína enzimáticamente hidrolizada o ácido L-aspártico se han utilizado profilácticamente en lactantes recién nacidos. Sin embargo, se necesitan más estudios para determinar si estos agentes son eficaces y seguros en la promoción del aumento de la excreción fecal de la bilirrubina y resultando en un bilirrubina total menor. Nosotros no recomendamos estos agentes para la ictericia por leche materna.

 

En resumen:

La ictericia por leche materna no es una razón para suspender la lactancia materna, siempre y cuando el bebé se está alimentando bien y gane peso. Los bebés con ictericia por leche materna rara vez necesitan tratamiento a menos que se desarrolla ictericia grave.


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